[Relato] La larga espera

Hoy os traemos otro de los relatos surgidos del Taller de escritura creativa de Alcobendas. Para este relato tocaba jugar con El coronel no tiene quién le escriba, el concepto de esperar largo tiempo a algo que pensamos que no va a pasar, e incluso del amor. Aquí está nuestra visión particular nuevamente fuera del ejemplo literario e intentándolo llevar a un universo de cómic. Nuevamente esperamos no aburriros con él:

En la minúscula sala sólo había unos cuantos muebles y tres ocupantes: una mujer madura, con aire preocupado, un hombre de severa mirada y una joven que parecía estar en sus últimos cursos de la universidad. Fue la mayor quién habló primero:

 -Todo comenzó hace quince años, cuando conocí a Louis Jackson. Era un apuesto joven de mirada astuta y amante de los detalles. Todos los días tenía alguna sorpresa para mí. Nunca le di importancia al valor económico de estas, ya que lo fundamental no era eso. Peluches, bombones, flores, pendientes... No me extrañó el colgante con brillantes gemas como tampoco lo hizo la alianza. Nos queríamos y eso bastaba. Aquella última noche vino con champán, diciendo que pronto iríamos a las cataratas de luna de miel. ¿Te lo puedes imaginar? ¡Era perfecto! Sin embargo dicen que algo salió mal. Quizá fue un accidente, quizá alguien se equivocó de hombre. No sé. Pero siento aquí dentro -dijo mientras acercaba sus manos al pecho- al igual que siento la niebla que cubre esta ciudad, que pronto vendrá por mí y que todo será como habíamos planeado. ¿Están ustedes seguros de que no ha llegado una carta suya? Él nunca faltaría a su palabra. Vendrá. Ya lo verán.

 -Si nos disculpa señora -comentó el hombre mientras ayudaba a la joven a ponerse en pie. Ambos salieron de la sala, cerrando la puerta tras ella.

 -Pero oficial, ¿Jackson no había expirado? -El hombre afirmó con la cabeza.

 -Se habrá dado cuenta de que es un caso irrecuperable, ¿doctora...?

 -Aún no me he graduado, puede llamarme Quinzel. Aún así, hay nuevos tratamientos que podrían ayudar a esta paciente. Le entregaré un informe al respecto en mi próxima visita.

 -De gracias de estar de prácticas aquí, que en Arkham las cosas son siempre peores. Mucho peores.

La pareja se alejó por el pasillo, mientras caminaban entre las salas donde los pacientes aullaban sus letanías, en busca de perdón, de la muerte, o de la posibilidad de volver a la superficie.

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