lunes, 9 de enero de 2017

Señal y ruido de Neil Gaiman y Dave McKean

Título: Señal y ruido
Guion: Neil Gaiman
Ilustrador: Dave McKean
Traductor: Santiago García
Editorial: Astiberri (Dark Horse en el original)
Número de páginas: 96
Primera edición: marzo 2008
ISBN: 978-84-96815-48-3

¿Cómo le das sentido a tu vida?
En algún lugar de Londres, un director de cine se muere de cáncer.
El gran logro de su vida, su obra maestra, habría sido una película sobre un pueblo europeo en la última hora del año 999 cuyos habitantes están convencidos que con la medianoche llegará el Apocalipsis.
Ahora esa historia nunca será contada. Pero él sigue creándola en su cabeza, haciendo una película que nadie verá nunca.
Nadie excepto nosotros.

Serializada en la revista The Face en 1989, ampliada y convertida en una novela gráfica en 1992, Señal y ruido nunca ha dejado de evolucionar. Esta primera edición en castellano incluye dos historias cortas nunca publicadas en álbum, un nuevo prólogo de Dave McKean, además del original de Jonathan Carroll y el prólogo de la adaptación radiofónica realizada en el 2000, de Neil Gaiman.

Me animé a sacar Señal y ruido de la biblioteca por trabajos anteriores de Neil Gaiman y Dave McKean, así que estaba un poco intrigada sobre qué podrían ofrecer en esta ocasión... y la verdad es que el texto de contraportada consiguió picar mi curiosidad. El libro vino conmigo a casa. Nuevamente, estos dos artistas consiguen ofrecer algo mayor que la suma de sus partes, una obra desgarradora y que te hará pensar en ella horas después de haber cerrado sus tapas. Siempre consiguen ese efecto en mí.

El tipo de imágenes que vemos en Señal y ruido difieren de las presentadas en trabajos previos de McKean junto a Gaiman como las portadas de The Sandman o el cuento Los lobos de la pared, donde el tono es bastante diferente. Si bien en este el aparato gráfico resulta entrañable, esperanzador e incluso cómico por momentos, en aquel tenemos un tono sombrío continuo y una desazón ante los rostros dentro de la masa, lo deshumanizado del mundo y cómo las palabras se escapan entre las imágenes en ocasiones. ¿Podemos distinguir la señal del ruido?

La historia es sencilla pero a la vez tiene numerosos matices que nos invitan a la reflexión. Vemos los últimos días de un director de cine que está muriendo de cáncer. Su obra final le carcome, a pesar de que sabe que no podrá producir dicha película. Podemos ver el paralelismo entre el apocalipsis de su guion y el que está viviendo el director. También somos testigos de su relación con la prensa y los críticos, su doctora, su productora e incluso con su vecino el místico. Todo ello nos ofrece fragmentos de estos últimos días, de cómo el ser humano es capaz de aislarse en los peores momentos y a la vez profundizar en historias de otras personas, aunque estas solo existan en su imaginación... e incluso en cómo es tratado el director tras su fallecimiento gracias a las palabras de Inanna, su productora.

Los diversos prólogos a la obra incluidos en esta edición realzan la "vida" de la que goza esta historia, que ha pasado por diversos procesos de creación, hasta esta versión en álbum y con una serie radiofónica como obra derivada. Esto remarca la idea de que esta historia puede ser contada de diversas formas sin perder un ápice de fuerza, ganando diferentes puntos fuertes en cada formato y elaboración, como muestra el Premio Eisner que recibió en 1993 como mejor álbum. También en ellos se destaca la importancia que algunos han dado a todos los elementos de separación entre las diferentes partes que formaron la serie, imágenes acompañadas de texto con cierta relación con la trama principal pero creadas con posterioridad. La variedad de imágenes que ofrece McKean entre estos intersticios es bastante sorprendente, destacando el contraste de algunas composiciones luminosas con la oscuridad de la obra. En las imágenes que acompañan al artículo podéis ver unas pequeñas muestras de esta variedad, destacando su visión de los cuatro jinetes del Apocalispsis.

Señal y ruido no es una obra para levantarnos el ánimo pero si una que nos invita a reflexionar sobre la vida, nuestro paso por ella y cómo nos tratamos los seres humanos. Este es un cómic que no dejará indiferentes a sus lectores y que recomiendo leer con tranquilidad, deleitándonos tanto en el conjunto como en sus partes, con atención al detalle y mimo.

Más información:
Neil Gaiman
Dave McKean

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