Trance de armas: León rampante y Dragón rampante

En el mercado actual de los juegos de miniaturas tenemos numerosos reglamentos que reflejan diferentes tipos de contiendas en diversos periodos históricos o ambientaciones. Imagino que más de un lector se preguntará qué tienen León rampante o Dragón rampante que pueda hacerlos destacar en el panorama actual. En este artículo me gustaría explicaros qué vais a encontrar entre sus páginas y para qué tipo de contiendas están diseñados.

El autor, Daniel Mersey, quería crear un juego sencillo y divertido para simular batallas históricas que además fuese rápido y adaptable. Buscaba distanciarse de otros juegos al ser flexible con el uso de miniaturas sin importar su fabricante, tipo de peana e incluso escala: todo se puede adecuar y se necesitan pocos accesorios. Con el tiempo se dio cuenta de que el juego podía funcionar con una ambientación de corte fantástico y creó Dragón rampante.

El reglamento

Los dos manuales tienen una estructura similar: una introducción donde se explica el objetivo del juego, un capítulo de reglamento, uno de creación de ejércitos, varios escenarios y ejemplos de ejércitos. Además, en Dragón rampante se añade un capítulo dedicado a las reglas de fantasía. Ambos libros incluyen numerosos cuadros con comentarios sobre el diseño del juego y varios pies de fotografía que aclaran dudas frecuentes o que incluyen algún chiste.

Los «hermanos rampantes» comparten el mismo núcleo de reglas e idea de sencillez, en todos los aspectos. El sistema emplea dados de seis caras, sus tiradas se redondean hacia abajo y los resultados altos suelen ser favorables. Los otros elementos que necesitas para jugar son una cinta métrica, algunos marcadores y una hoja para registrar cómo avanza la contienda, especialmente si jugamos escenarios.

León rampante está pensado para usarse con mesnadas de unas sesenta miniaturas y en Dragón rampante las compañías pueden representar el poderío de una unidad con menos figuras usando marcadores. Lo habitual es jugar con 24 puntos de ejército, lo que se traduce en entre cuatro y ocho unidades. Existen restricciones de precio en las unidades de Dragón rampante, ya que se pueden personalizar más que las de León gracias a los añadidos fantásticos.

Las unidades deben mantener la cohesión y no se pueden alejar a más de 3" de la miniatura elegida para marcar dicha coherencia. No hace falta que las figuras estén en contacto dentro de una unidad y no existe el encaramiento. No se pueden atravesar unidades aliadas durante el movimiento. Existen reglas sobre el tipo de terreno y cómo afecta a las miniaturas. En ambos juegos existe la figura del líder del ejército, que además en León rampante puede entablar un duelo con el líder enemigo. Los líderes son parte de una unidad y pueden contar con rasgos especiales.

Cada uno de los turnos de juego se divide en una serie de fases alternas: activación de atacante y del defensor. Dentro de la fase de activación, el orden es fijo: duelo, reagrupar unidades maltrechas, cargas descontroladas, activación ordenada de unidades (que pueden moverse, disparar, combatir o realizar acciones específicas de dicha unidad). El jugador activo puede realizar acciones hasta que falle una tirada de órdenes y cada unidad solo se puede activar una vez. Al final de la partida, que puede tener condiciones especiales dependiendo del escenario que se juegue, se calcula la gloria para ver qué bando es el ganador.

Una de las cosas que me parecen geniales de ambos juegos son los escenarios y el sistema para ganar puntos, ya sea con las bravuconerías de León o con las misiones de Dragón. Este sistema hace que tengas opciones de ganar la partida por puntos aunque hayas fallado en la misión principal del escenario. También cuenta con reglas para hacer campañas, aunque (y como ya adelantaba su autor) no habrá suplementos con más misiones. No creo que haya demasiado problema en adaptar escenarios de otros juegos de guerra al sistema de rampante, ya que el propio Mersey anima a crear nuevas listas, adaptar las listas a tus ambientaciones favoritas y crear nuevas reglas opcionales, bravuconerías o misiones para darle más color a tus partidas.

León rampante


Con León rampante podrás imitar a Ricardo Corazón de León, el Cid, Juana de Arco o William Wallace (u otros personajes de carácter legendario, como Robin Hood). Desde la conquista normanda de Inglaterra hasta la Guerra de los Cien Años, uno de los aspectos del arte de la guerra medieval fueron las incursiones, escaramuzas y choques violentos entre pequeñas mesnadas. Este wargame fácil de aprender pero muy táctico, busca llevarte toda la emoción e incertidumbre de estas pequeñas batallas.

En León rampante, la mesnada típica está formada por seis unidades, bajo el mando de un líder con rasgos y capacidades únicas. Dado que no siempre conseguirás que tus tropas hagan lo que tú quieras, utilizar tácticas históricas es siempre la mejor apuesta. Recuerda, los caballeros son ideales para cargar contra el enemigo, pero no aptos para proteger convoyes, los lanceros no destacan en nada, pero sirven para todo y los arqueros son terribles a distancia, pero auténtica carne de cañón si se llega al cuerpo a cuerpo.

Gracias a sus variados escenarios, ejemplos de mesnadas y un único sistema de bravuconerías que permite a los jugadores elegir sus propias condiciones de victoria, León rampante ofrece una experiencia rápida, emocionante, histórica y, sobre todo, divertida.

Este juego de miniaturas tiene un enfoque histórico, reflejado en las numerosas listas temáticas de diferentes regiones. En el manual aparecen seis tipos de mesnadas de ejemplo, cada una relacionada con una zona o temática, que intentan cubrir la variedad de tropas de los ejércitos de este gran periodo histórico (o algunas representaciones de la ficción, como el cine o la literatura). En el capítulo de ejemplos de mesnadas aparecen divididos en las islas británicas, Europa occidental y oriental, Oriente Medio y España más leyendas de Hollywood y fantasía de la vieja escuela. Así que no sería descabellado ver enfrentamientos entre bereberes y escoceses, mongoles y franceses o egipcios y alemanes.

Dragón rampante

No importa si eres un innombrable señor oscuro que pretende conquistar el mundo conocido, un campeón de la luz, bastión contra las fuerzas de las tinieblas o un bárbaro del norte luchando contra quienes reclaman un trono robado, Dragón rampante te permitirá llevar todas esas batallas a tu mesa de juego. Diseñado a partir del popular reglamento León rampante, Dragón rampante es un juego totalmente independiente, capaz de recrear batallas fantásticas similares a las que aparecen en la ficción.

Aquí encontrarás escenarios, listas de ejércitos y completas reglas para monstruos y magia, capaces de otorgar a los jugadores la oportunidad de llevar desde levantiscas bandas de guerra orcas a ejércitos de los muertos, disfrutar de campañas en mundos antediluvianos como caudillos de una tribu bárbara o aprovecharos del poder de los demonios invocados mediante la hechicería más oscura. Independientemente de las unidades que reclutes, habrás de desplegarlas con sabiduría, pues estas no siempre seguirán tus órdenes, y el liderazgo y la planificación serán tan importantes en el campo de batalla como la fuerza de un caudillo troll o el poder arcano de un archimago.

Este juego es la cara fantástica de esta moneda y la visión de los tipos de unidades gana en abstracción (y creo que le sienta de maravilla, sinceramente). También se incluyen varias listas de ejemplo, además de las dos que se pueden encontrar en León rampante y que fueron el germen de este segundo juego. Algunas compañías de ejemplo son los caballeros de la Ciudadela Resplandeciente, los clásicos elfos y enanos o agrupaciones más curiosas como los merodeadores de las arenas o los moradores del cementerio.

Las unidades de escala única y reducida son un gran añadido, ya que así podemos poner en la mesa de juego unidades más poderosas con un simple dado para indicar que equivalen a más puntos de ejército. ¿O no es más impresionante ver a un gran dragón rojo en la mesa de juego en lugar de a doce pequeños kobolds con sus lanzas? Esta regla además nos permite jugar con un menor número de miniaturas sin sacrificar el sabor de una gran batalla.

Al final, el gran capítulo diferenciador es el de las reglas de fantasía, ya que ofrecen objetos mágicos (como armas y armaduras), profesiones (como clérigo o invocador), cambios en la naturaleza de la unidad (como cambiaformas o no muerto), pequeños trucos sucios (como las unidades explosivas o el miedo) y, por supuesto, el lanzamiento de hechizos.

Problemas de traducción y corrección

Finalmente, y por añadir un poco de chicha al artículo y algo más personal, me gustaría dar un par de pinceladas sobre los retos durante la corrección de León rampante y la posterior traducción de Dragón rampante.

Durante la corrección tuve que buscar documentación sobre varios temas históricos como la unidad llamada «bidaux» (con información escasa y confusa) o el nombre de varias armas medievales para ver las diferencias entre cada tipo. En cambio durante la traducción apareció alguna referencia curiosa, como la referencia al Manchester United y al City en una de las reglas, que pasó a referirse a merengues y colchoneros para mantener la referencia a ese pique entre equipos de fútbol de una misma ciudad. También apareció alguna expresión peculiar como hoi polloi, procedente del griego, que finalmente quedó como «turba multa» en el manual en español. ¡Siempre se aprende algo nuevo!

Y hasta aquí el pequeño artículo sobre estos dos juegos de miniaturas «hermanos». Espero que os haya podido ayudar a despejar alguna duda sobre ellos. ¡Mucha suerte en la batalla!

Más información:
HT Publishers - León rampante
HT Publishers - Dragón rampante

Ilustraciones:
Portadas de los manuales publicados por la editorial HT Publishers.
Ilustración de Sr Ywain con su león atacando a un dragón, procedente de un manuscrito del siglo XIV.

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