Seven Swords

Llega el amanecer. Han pasado unas largas semanas de preparar la aldea para el asalto, de entrenar a los pocos aldeanos que se han atrevido a empuñar un arma y a idear el plan para que siete guerreros se enfrenten con la mejor estrategia posible a toda una marabunta de bandidos hambrientos. Año tras año, en la época de cosecha esos ladrones han saqueado la aldea, llevándose todo el arroz e incluso a las mujeres. ¡Es el momento de impartir justicia... o de que sea otro año de abundante comida gratis para los bandidos!

Seven Swords es un juego para dos jugadores en donde uno de ellos encarnará a los siete valientes samuráis que los aldeanos han podido reclutar y el otro será el líder bandido, comandando a sus tropas para que se lleven todos los víveres y utensilios que puedan de la desventurada aldea.

El juego está diseñado para dos jugadores, donde cada uno elegirá uno de los bandos y tendrá un abanico de posibilidades diferentes para poder actuar. Como más adelante veremos es muy importante esta asimetría para el funcionamiento del juego y además ofrece diferentes retos en la gestión de los recursos disponibles.

El jugador samurái deberá defender la aldea administrando correctamente la cantidad de acciones que lleva a cabo y el nivel de "agotamiento" de cada uno de sus personajes; por otro lado, el jugador bandido tendrá en cuenta que sufrirá numerosas bajas, pero que podrá matar a un samurái en los turnos marcados en rojo en el tablero a cambio una carta.

La preparación del juego es sencilla ya que una vez elegidos los bandos, el jugador bandido tendrá que coger su pila de fichas, las cartas y su contador de turnos; en cambio el jugador samurái tendrá que pensar cómo distribuir los bienes (casas, barriles, flechas y empalizadas) para poder proteger las diferentes zonas del tablero, incluyendo también a los cartones que representan a los  personajes, sus cartas y los contadores de acciones. El samurái tiene más componentes que mover durante la partida pero también le da un punto de estrés interesante a la situación que viven sus personajes.


Comentar que el reglamento de juego viene tanto en español como en inglés en el mismo libreto, lo cual es un buen punto de cara a poder ver el juego fuera de nuestras fronteras.

El tablero tiene una serie de datos para ayudarnos a recordar lo que podemos hacer: ver el número de acciones que ganamos al descartar una carta, el coste de las tropas y un contador de turno donde viene remarcado en cuales puede haber una muerte. El resto de zonas marcadas son para las casas, los víveres, los arcos, las empalizadas. Montar el tablero es tan sencillo como ir rellenando huecos.

Las cartas del jugador bandido tienen las acciones ganadas y el sector asociado. El jugador samurái puede recordar cuales han sido empleadas para prever que sector va a ser tocado por la muerte de un guerrero.

Existen otras cartas especialmente valiosas para ambos bandos: las de referencia donde vienen los valores de los samurái y los bandidos. Esto es especialmente útil si nos apetece cambiar las fichas por miniaturas, como las de Kensei o Clan War.

Cada samurái tiene una acción de combate, de movimiento y de liderazgo que en principio sólo puede usar una vez salvo que de la vuelta al contador de acciones que le permitiría, en el próximo turno, recuperar alguna de las acciones. Para saber qué hemos empleado usaremos los marcadores.

Los samurái resultan heridos cuando sufren un ataque que supera su valor de defensa. En ese momento puede decidir poner una ficha de acción para evitar voltear la tarjeta. Cuando esté con el reverso en rojo y sufra otra herida, morirá. 


El juego dura dieciocho turnos, salvo si mueren antes los siete samurái, con una fase para cada jugador comenzando por el bandido. Lo que ocurra antes marcará el final de la partida. Si mueren todos los samurái no se contabilizarán sus puntos de victoria para su controlador.

Habiendo jugado con el bando samurái comentar que es complicado gestionar los recursos sin darle numerosas acciones al rival. Si no tenemos una táctica clara o movemos a los samurái para apoyarse en sectores clave, es posible que suframos numerosas bajas en turnos avanzados.

Al final conseguí ganar la partida por puntos aunque me quedaron uno o dos samuráis vivos y se llevaron algunos de los objetos que daban puntos. Al parecer es muy frecuente que el samurái gane por puntos si no lo hace extremadamente mal. Como releyendo el manual me he dado cuenta de que cometimos varios fallos probando el juego, es posible que volvamos a probarlo con los roles cambiados para ver qué tal funciona con varias partidas a las espaldas.

Como conclusión comentar que la relación calidad/precio por componentes y diversión es muy buena. El destroquelado de las pegatinas es un poco infernal, porque algunos se arrancaron con el papel protector en vez de sólo con la pegatina. Creo que es la mayor pega a los materiales del juego, que por lo demás son fantásticos al combinar elementos de madera y de plástico. Las cartas son muy útiles y tienta mucho probarlo con miniaturas para darle más color a las partidas. Quizá la caja podría haber sido más pequeña viendo el plegado del mapa, pero por suerte es de menor tamaño que las de Inkognito o Catán.

Creado por: Óscar Arévalo Robles
Ilustraciones de: Víctor Pérez Cobella
Edad recomendada: Mayores de catorce años. 
Número de jugadores: dos.
Tiempo de juego: 60 a 90 minutos.

Todos los años los bandidos aterrorizan y saquean la aldea, dejando a los habitantes pasando hambre el resto del año, ¡pero eso se ha terminado! Los aldeanos han conseguido reunir a siete valerosos samurái que los defenderán y echarán a los bandidos del pueblo para siempre... ¿o no?

Encarna a los valerosos samuráis o conviértete en el pérfido líder de los bandidos y defiende o saquea la aldea con honor o con maldad.

Comanda a tus samurái, ordena a los cobardes aldeanos para que ayuden en la defensa sin que tus samurái queden exhaustos y a la merced de los bandidos. Utiliza los arcos escondidos por la aldea para abatir a los invasores.

O ábrete camino a través de empalizadas, encuentra y masacra aldeanos, espera el momento para acabar con los bravucones samurái y roba todos sus víveres, marchándote y dejando la aldea como pasto para las llamas.

En Seven Swords cada partida es diferente, pues cada jugador utiliza reglas propias que hacen que las tácticas en cada bando sean diferentes e innumerables. Enfréntate al reto de defender la aldea.... ¡o arrarsarla!

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