Atlas ilustrado de carteles de la Guerra Civil Española

Título: Atlas ilustrado de carteles de la Guerra Civil española
Autor: Jesús de Andrés Sanz
Editorial: Susaeta
Número de páginas: 256
Primera edición: 2010
ISBN: 978-84-6770-4136

Los miles de carteles editados por los dos bandos participantes en el conflicto que más profundamente ha marcado la historia actual de nuestro país hacen imposible la publicación de una única obra que los recoja en su totalidad. De ahí que hayamos decidido ofrecer al público una meditada selección de los carteles políticos más representativos de los años treinta, cronológicamente hablando, para que el lector pueda reconstruir visualmente este trascendente momento histórico. 

Obra de interés para los amantes de la historia, la guerra o de la ilustración. La publicación tiene tapa dura y gran calidad de papel. En ella se muestran carteles, de ambos bandos, que muestran las diferentes etapas del conflicto.

La obra comienza con una muestra de nueve carteles en los que se indica el título, el lema o la publicación en la que aparecieron y el año de producción. Estas primeras imágenes aparecen en tonos más claros y menor tamaño que lo que podremos disfrutar un par de páginas más adelante. Todos los carteles estarán acompañados de un comentario sobre sus circunstancias, autores u organización que apoyase su creación. Al principio de cada sección se dará un contexto de la situación del momento, destacando eventos importantes.


En el prólogo se describe el panorama general de la creación de carteles desde mediados del siglo XIX hasta unos años después de la guerra, cuando se perdió el componente político de este arte en favor de otros campos. Su origen es artístico aunque pronto se vería su utilidad en la publicidad, alcanzando su apogeo en el siglo XX.


Con fines políticos fue empleado en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), en la Revolución Rusa de 1917 y durante la expansión del fascismo en los años treinta. En España se demandaría su uso durante la II República Española, sobretodo en procesos electorales, siendo su época dorada precisamente la Guerra Civil.


Entre los cartelistas republicanos destacan Josep Renau, Oliver Bardasano, Subirats, Martín Bas o Ballester. En cambio en el bando fascista tenemos artistas como Caballero, Cabanas, Quintanilla, Valverde o Carlos Sáenz de Tejada. Resulta curioso como, partiendo de influencias tan dispares, se consiguió llegar a una estética característica y similar en ambos bandos. Tras la contienda, muchos de ellos volverían a la publicidad o a los carteles de cine, otra forma de arte que se ha ido perdiendo en España con el paso del tiempo.


Tras el prólogo comenzamos este recorrido histórico con La II República Española, el punto de partida previo al conflicto. Como hemos comentado antes, la selección de carteles sigue un orden cronológico para apreciar mejor los avances en la propaganda durante el conflicto.


La Segunda República fue instaurada en 1931 tras la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Comenta el autor que se intentó crear una democracia parlamentaria aunque no fue posible por determinados sectores que serían también influyentes en la guerra. Los carteles de esta época girarán en torno a las reformas, los conflictos como los acontecimientos de Asturias en 1934 o la victoria de Frente Popular en febrero de 1936. Jesús de Andrés Sanz destaca que la Guerra Civil es la primera vez que se enfrentaron las principales corrientes del siglo: comunismo, fascismo y liberalismo democrático, que como todos sabemos continuarían peleando en la II Guerra Mundial y la Guerra Fría.


En esta sección encontramos carteles del Instituto de Reforma Agraria, del Partido Obrero de Unificación Marxista o éste de la patronal (página izquierda) para luchar contra los radicales de los movimientos obreros. Como podemos ver hay numerosos propósitos, aunque se comenta que más del 50% de la población activa del momento era campesina y la producción de alimentos será capital. Junto al cartel de la derecha se dice que el voto femenino se consiguió en 1931 y el divorcio en 1932. En páginas posteriores veremos carteles anarquistas, del Partido Sindicalista, del Partido Comunista o de los bloques que se presentaron a las elecciones de 1936: Bloque Nacional y Frente Popular. Termina la sección mostrando un cartel de un evento que no se pudo celebrar por el golpe militar de julio de 1936.


El autor nos comenta que el clima social desde las elecciones hasta el inicio de la guerra se fue enrareciendo, con acciones tanto de revolucionarios como de falangistas. Se realizan los asesinatos de José Castillo y de José Calvo Sotelo. El golpe de estado encontrará una nación divida y enfrentada, por lo que el conflicto se va a demorar en el tiempo en vez de resolverse rápidamente. El lema "no pasarán", utilizado por los defensores madrileños, se popularizará como resistencia al fascismo, y en la actualidad sigue siendo utilizado por algunos grupos.


En esta sección tenemos carteles pidiendo ganar la guerra por parte de la Junta Delegada de Defensa de Madrid, en su sección de la Delegación de Propaganda  Prensa, a lo que se sumarían las milicias. Como curiosidad comentar que en el cartel de "Los trece puntos de la victoria" del bando republicano, aparece lo siguiente "mejoramiento cultural, físico y moral de la Raza". También tenemos carteles de algunos de los integrantes del ejército republicano, como el Cuerpo de Carabineros, la aviación o la creación del propio ejército profesional tras la desaparición de las milicias. Entre los referentes empleados parecen destacar las alusiones a una invasión, tomando elementos de la Guerra de Independencia, o al auge del fascismo en Europa. También se muestran carteles de la Generalitat catalana, como sucederá durante toda esta obra, y numerosos carteles sobre la defensa de Madrid, que fue bombardeada, entre otras ocasiones, el siete de noviembre de 1936. El autor señala la resistencia de la capital como algo olvidado en la actualidad.


El autor remarca que la España franquista contó con un grupo de intelectuales que se preocupó por difundir sus ideas, aunque en un principio sus objetivos políticos y liderazgos no contaban con la definición posterior, por lo que se adoptaron los símbolos de la Falange y del movimiento carlista. Ejemplo de esto es el grito "Arriba España", usado originalmente por Falange Española desde 1933.  El sistema político tomaría como modelo el de Mussolini más los símbolos de la Iglesia Católica. Dicha simbología será parodiada en los carteles republicanos centrados en criticar al bando franquista. Hasta octubre de 1936, Franco no se haría con el control de las tropas rebeldes, ya que recordemos que había otros dos generales implicados: Queipo de Llano y Mola.


En esta sección contaremos con carteles del NO-DO (1943-1976) o animando a unirse a la lucha armada. Nuevamente se mencionan cuerpos del ejército, siendo esta vez el requeté carlista y el Cuerpo de Tropas Voluntarias los que lucharían en favor del golpe militar de los generales rebeldes. La cartelería defendiendo o criticando a la Iglesia está presente, ya que tras la persecución se situó del lado franquista, llegando a usarse las Cruzadas en los carteles. La propaganda llegaría a las organizaciones juveniles de Falange Española,  JONS y de Sindicato Español Universitario.


Aunque el golpe de Estado del 18 de julio no triunfó inicialmente, el poder del Gobierno se debilitó por los diferentes estallidos revolucionarios, ya que hubo una pérdida de autoridad del Estado. En el bando republicano se mantienen los intelectuales de la II República y se intenta alfabetizar a los soldados y a las clases más bajas. Como resultado de ello se crearán los Institutos Obreros, las Escuelas de Adultos y las Milicias de la Cultura.


En esta sección tenemos carteles dedicados a la colectivización, a las milicias, la presencia durante la guerra de los sindicatos que pedían la victoria, del papel de la mujer e incluso del nacionalismo catalán. También se habla del papel fundamental del socialismo, fundado por Pablo Iglesias (PSOE 1879 y UGT en 1888), en el bando republicano. Hubo una serie de campañas en contra del despilfarro entre las tropas, de promoción de la URSS que incluía películas como El guerrillero rojo, de orden público en contra de "vagos" y "borrachos" e incluso contra las enfermedades venéreas.


A comienzos de 1937 existen frentes en Andalucía, Aragón, Madrid y la zona norte, entrando la guerra en un periodo donde no hay grandes avances. El bando franquista contará con ayuda de Alemania y de Italia, mientras que el republicano cuenta con ayuda de la URSS de forma totalmente interesada. En junio caería el País Vasco, mientras que en octubre lo haría la cornisa cantrábrica, ambas en manos franquistas. El gobierno republicano de Juan Negrín se trasladaría entonces a Barcelona.


El Ejército Popular, que reemplazaría a las milicias, poseyó uniforme y símbolos propios y sería el centro de muchos carteles propagandísticos, llegando a incluir lemas como por ejemplo el famoso "España prefiere morir de pie a vivir de rodilas" que popularizó "La Pasionaria". Ambos bandos intentaron subir los ánimos en el aniversario del inicio de la guerra. Se incluye también el cartel de la película documental de Joris Ivens, con guión de Ernest Hemingway, titulada Tierra española (Spanish Earth en inglés) y otros dedicados a exposiciones de arte. Durante este periodo se mantendrían los partidos y sindicatos del bando republicano, mientras que los franquistas se agruparon en FET y JONS. Durante la guerra la gente sacó su dinero de los bancos y la UGT realizó carteles para animar a que la gente confiase de nuevo en los bancos para dejar su dinero, aquí tenemos una muestra de estos carteles sindicalistas.


En 1938 la balanza de la guerra se va equilibrando hacia el bando franquista aunque la República sigue manteniendo posiciones en Madrid y Cataluña. Al parecer el gobierno de Negrín confiaba en que la guerra se alargase para que Europa interviniese en contra de la Alemania nazi, cortando los apoyos de Franco. La República terminará pasando a la ofensiva en el río Ebro para alejar de dichos territorios la guerra.


El gobierno republicano terminó delegando en el Socorro Rojo la asistencia de los niños, ancianos y heridos, por falta de recursos, viéndose reflejado esto en nuevos carteles. El segundo aniversario de la guerra sería nuevamente celebrado por ambos bandos y se seguiría reclamando ayuda para la ciudad de Madrid. El uso de la radio sería alentado por ambos bandos durante el conflicto como veremos representado en esta obra.


Con la victoria de la batalla del Ebro se inicia la conquista de Cataluña. Azaña dimite por diferencias con Negrín y se gesta un golpe de Estado el marzo de 1939 por parte del coronel Casado. Esto tendría dos consecuencias: la huida del gobierno republicano y la creación del Consejo Nacional de Defensa. El 26 de marzo se anuncia el avance del ejercito franquista y el 28 se desmoviliza el ejército republicano, permitiendo la toma de Madrid. La guerra ha durado treinta y dos meses y se impondrá una paz basada en el castigo con la victoria de Franco, que ostenta ya el poder absoluto.


Los carteles republicanos de este tramo final de la guerra concentrarán sus esfuerzos en la victoria final y en la no-rendición. En ciudades como Castellón se crearon organizaciones para ayudar a los ciudadanos durante los bombardeos. En la selección se incluye el cartel de una novela sobre una ciudad sitiada, que al parecer gozaron de cierto éxito. Los nuevos carteles estarían centrados en el ahorro, la educación y la II Guerra Mundial con la División Azul.

En conclusión, esta es una obra que puede interesar tanto a los aficionados de la historia más reciente, a los amantes del mundo bélico, o a los entusiastas del arte. Algunos temas de estas obras de artes son recurrentes como por ejemplo la alfabetización de la población, la producción de alimentos, los ánimos a las tropas y las declaraciones de victorias inminentes. La aplicación de todos los contenidos de esta obra puede servir como un buen trasfondo para partidas de rol o de miniaturas e incluso puede animarnos a crear nuestros propios carteles para partidas en épocas futuras o en alternativas distópicas de los conflictos históricos.

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